martes, 28 de abril de 2015

Equivocarme

Existen frases y dichos que explican como "equivocarse es de humanos", "es la única forma que tenemos de aprender", etc.

Hasta ahora no he encontrado ninguna frase que aminore la vergüenza que siento cuando me equivoco. Ante todo soy ser humano y me equivoco constantemente, pero no siempre me siento de la misma forma, lo único constante en este panorama es lo dura y exigente que puedo ser conmigo, quisiera tratarme y verme con la misma compasión y cuidado con el que entiendo cuando alguien me cuenta sobre alguna acción, pensamiento, emoción, etc. que el o ella consideran como un error.

Escuchar a las personas hablando de lo que para ell@s consideran como su equivocaciones, desde una postura Rogeriana de aceptación, positiva e incondicional1 fue parte de mi entrenamiento profesional pero hoy en día es más una filosofía de vida. 

Sin embargo me doy cuenta, como me cuesta trabajo hacer esto mismo conmigo cuando me equivoco. Se que no soy la única a la que le sucede esto; somos nuestros peores jueces, perdonamos a otros más fácil que perdonarnos a nosotros mismos. Le damos vueltas a la equivocación y nos lastimamos cada vez que recordamos como nos equivocamos. 

Para mi, mis peores equivocaciones son con las personas que quiero y lo que más me llama la atención es el miedo que siento frente a la posibilidad de perder a esa persona, miedo a que no se pueda reparar mi equivocación.

Hasta el día de hoy, no he encontrado una receta para acomodar todo lo que me pasa cuando me equivoco, pero tengo algunas pistas que intento aplicar cuando esto me sucede. 


  • Ser compasiva conmigo.
  • Asumir mi responsabilidad (el 50% que me toca).
  • Ofrecer disculpas (las disculpas no se piden, se ofrecen).
  • Soltar (si se puede reparar haré todo lo que este en mis manos para hacerlo y si no, espero aceptar y atravesar el duelo con todo lo que esto conlleva). 


Mi condición humana va de la mano con mis equivocaciones pero también con mis aprendizajes y una vez que atravieso y estoy del otro lado, las lecciones con las que me quedo, esas sí son casi  perfectas.